Constitucionalismo contemporáneo. El ocaso del positivismo tradicional

Por : Comunicación y Eventos

Coordinación de Investigación / Mtro. Rodolfo Bautista Jiménez

Actualmente los distintos modelos constitucionales se encuentran en constante evolución, se pretende dejar completamente atrás aquel “Estado de derecho basado únicamente en el concepto de soberanía, en la separación de los poderes, en la codificación e imperio de la ley, en el juez como la boca de la ley, aquel legiscentrismo y positivismo clásico” (Martínez, M. 2009, p. 33), para dar lugar al estado actual de la formulación de la teoría del modelo llamado hoy neoconstitucionalimo como una evolución hacia el Estado constitucional “basado fundamentalmente en el respeto a la Constitución como norma suprema, y en el entendimiento de que su texto acoge no sólo reglas, sino esencialmente valores y principios que iluminan y orientan por completo el ordenamiento jurídico” (Villodres, M. 2014, p. 27).

Al respecto, Luis Prieto Sanchís expresa de una manera muy positiva que: “hoy el positivismo se bate en retirada y, aunque seguramente son varios los frentes abiertos, parece también que uno de los últimos sucesos que anuncian su crisis o muerte es precisamente el triunfo del neoconstitucionalismo” (1997, p. 07).

Este neoconstitucionalismo o constitucionalismo contemporáneo se adhiere a un tipo de “tesis de los derechos” donde las personas son titulares de derechos humanos y estos derechos deben ser acogidos por la Constitución, es decir, centra su atención sólo en la protección de los derechos humanos como prioridad principal. En ese contexto, la ciencia del derecho asume un papel crítico e inductivo de la actuación de los poderes públicos. Así las cosas, jueces y tribunales pasan a tener una amplia competencia para declarar la invalidez de actos legislativos o administrativos, así como interpretar creativamente las normas jurídicas (Barroso, L. 2015, pp. 21-22).

Ante este panorama, con este derecho constitucional se incluye una nueva manera de interpretar las normas jurídicas a través del conjunto plural de valores y principios que dan un complemento apropiado a los sistemas jurídicos. Así, al introducir principios y valores al ámbito jurídico, el constitucionalismo contemporáneo funde las cuestiones morales y jurídicas. Cuando lo derechos humanos son positivados en la Constitución como derechos fundamentales, sucede la separación de la tensión entre derecho y moral. Este neoconstitucionalismo ha moralizado el derecho, superó la pretensa neutralidad axiológica del positivismo y su legalismo indiferente a los principios y valores.

 

Referencias:

Barroso, Luís Roberto, El neoconstitucionalismo y las transformaciones de la interpretación en el derecho contemporáneo, Colombia, Universidad Libre de Colombia, 2015, pp. 21 y 22.

Martín de Villodres, M. Isabel Lorca, Principio de proporcionalidad y neoconstitucionalismo, Colombia, Universidad de Medellín-Sello editorial, 2014, p. 27.

Martínez, Mauricio, La constitucionalización de la justicia y la autonomía judicial, Bogotá-Colombia, Universidad Nacional de Colombia, 2009, p. 33.    

Prieto Sanchís, Luis, Constitucionalismo y positivismo, México, 1997, p. 07.

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