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Por : Egresados UVP .

Arruti Hernández, O. E. (2018). Motín de monjas en la ciudad de Puebla. Calmécac (20). México: Universidad del Valle de Puebla, 4-7.

La primera vez que tuve conocimiento sobre un motín de monjas en la ciudad de Puebla, fue cuando leí el libro Fuga, hierro y fuego (1979) de Paco Ignacio Taibo I. En este libro, el autor trata de hacer una analogía entre dos sucesos importantes acaecidos en la ciudad de Puebla de los Ángeles (México), pero con dos siglos de diferencia. El primero de ellos es el motín de monjas de 1772 en el siglo XVIII y, el segundo corresponde al movimiento estudiantil de 1973 en el siglo XX, mismo que le costó la gubernatura al entonces gobernador Gonzalo Bautista O’Farril.

La primera reacción que tuve al leer sobre este motín, fue pensar que se trataba de una más de las tantas leyendas que existen en la ciudad. Posterior a la lectura, me di a la tarea de investigar si era posible que se tratara de un hecho real y no de una leyenda. De ser así, sería un hecho insólito para una ciudad extremadamente católica como lo es Puebla.

Resulta que, en la época de la Colonia, existían dos tipos de conventos: Por un lado, los conventos de las monjas descalzas y, por el otro, los conventos de monjas calzadas. La vida conventual en uno y en otro era totalmente diferente; pues mientras en los conventos de monjas descalzas la vida era comunal y de total recogimiento, con las monjas calzadas no existía la vida comunal, aunque sí se dedicaban a sus oraciones diarias. Por supuesto, los conventos que más proliferaron fueron los de las monjas no descalzas. ¿Cuál es la razón de ello? Acaso, ¿las mujeres no eran lo suficientemente piadosas? ¿Por qué elegir la vida conventual en lugar de un buen matrimonio? ¿O es que acaso la vocación existía realmente en todas estas mujeres? En aquellos siglos, existían dos formas por los que una familia podía obtener renombre y una buena posición social: o bien, un buen matrimonio o bien, tener hijas que pertenecieran a la vida conventual. Muchas de estas familias no tenían el dinero suficiente para dar en dote a su hija y que ella pudiera acceder a un buen matrimonio. Un buen matrimonio podía asegurar en la sociedad (específicamente poblana), una posición para la esposa, pero también para su familia. Por otro lado, cuando la familia no contaba con el suficiente dinero, lo que tenían se daba en forma de dote a la iglesia para que su hija se convirtiese en monja. Por lo cual, las familias construían la(s) habitación(es) de su(s) hija(s) y ellas ingresaban al convento junto con su propia ayudante y todas las comodidades que quisieran llevar con ellas, por lo que proliferaron los conventos de las monjas calzadas.

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