El Buen Fin: política pública y estrategia financiera obscura del gobierno federal

Por : Comunicación y Eventos

Mtro. A. Iordanny Aguirre León, Abogado y Catedrático / Coordinación de Derecho

 

Sin lugar a dudas, el buen fin resulta ser para muchos una fecha anhelada y esperada tanto para el comercio como para los consumidores de bienes y servicios, donde los beneficios son solo algunos y los afectados se distinguen en demasía por ser de un solo común denominador principalmente: el consumidor, cliente o usuario de los servicios.

 

Vayamos al origen del Buen Fin… ¿Cómo surge? ¿Por qué? ¿Cuál fue la necesidad, y hoy la necedad, de implementar con esta fecha y actividad casi institucional? ¿Quiénes son los principales actores interesados en perpetuar esta actividad? ¿Cuál es el lado obscuro y doloso al ofertar, publicitar e incitar a un consumo “in extremis”, donde casi todo el país se vuelca en una actividad de compras de pánico? Y lo más importante, qué derechos agravia y a quiénes vulnera durante su vigencia y aún posterior a ella.

 

Aquí la respuesta a estos cuestionamientos, pero también algunos consejos prácticos para evitar ser sorprendido y lo más importante, la defensa a sus derechos como consumidor, comprador, o en su caso las obligaciones que tienen para usted los prestadores y ofertadores de bienes y servicios de consumo.

 

Resulta ser estimable lector, que en los sexenios de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón se creó y generó como estrategia económica gubernamental, el direccionar algunas políticas públicas para activar la economía nacional y el consumo interno, a su vez, generar ciclos mercantiles y por ende flujo de activos que como consecuencia y de manera indirecta generarían fuentes de empleo, y es ahí donde una de estas políticas públicas gestionó como estrategia la implementación de lo que hoy conocemos como el “Buen Fin”.

Tratándose del actual sexenio priista, las reformas estructurales del Plan de Desarrollo de Enrique Peña Nieto en materia financiera, consistieron en reactivar el crédito en el país a través de la banca comercial de donde emanan los financiamientos, apalancamientos y extensiones de crédito que se otorgan en esta temporada, siendo el instrumento principal de donde el consumidor dispone, la línea de crédito en la modalidad de tarjeta de crédito.

 

Para que esta estrategia pudiera tener los efectos esperados por esta determinación gubernamental a nivel federal, habrían de generarse financiamientos, apalancamientos y apoyo de instituciones bancarias y crediticias; el fin es simple y perverso, darle línea de crédito al que no goza de él, aún los registrados en buró de crédito, y caso contrario, a quienes tienen solvencia de crédito ampliarles más la “manga ancha”, en pocas palabras esto lo podemos confirmar en los constantes mensajes de telefonía celular y redes sociales donde de repente nos informan que somos afortunados por contar con una línea de crédito que va, desde los $50,000 mil pesos hasta los 5 millones de pesos, la trampa es simple y sencilla, abrir el apetito del consumidor hedonista y lanzarle atractivos anzuelos.

 

¿Qué podríamos comprar o engancharnos con una línea de crédito así de amplia?   Un auto, una moto, una casa, y en el menor de los casos línea blanca o electrónica. Es perverso, endeudar aún más al que no tiene, cambiarle su estatus de insolvencia y otorgarle financiamiento para aplicarle una jugosa morosidad casi imposible de pagar, lo suficientemente larga como para continuar endeudado durante el próximo año. Esto en términos de legalidad se llama USURA, donde una de sus vertientes es la interminable e infinita cadena de morosidad que, como consecuencia para el deudor, le trae consigo la imposible carga de intereses impagables.

 

Por otro lado, de manera irrisoria e incongruente, el gobierno al implementar y consentir estas prácticas desleales de endeudamiento al consumidor y a la sociedad consumista, provee los organismos, medios, autoridades y marcos jurídicos legales para la protección, los derechos y las garantías a salvaguardar de quienes serán vulnerados y agraviados en sus actos de comercio y mercantilidad.

 

Usted como consumidor debe conocer las autoridades a las cuales debe acudir o informar de abusos e incumplimientos de ofertas y promociones en este “Buen Fin”, así como las leyes que lo protegen. Los agentes reguladores son:

  • J.L.R
  • Legislación Comercial.
  • Ley Federal de Competencia Económica.
  • Ley/ Reglamentaria. PROFECO
  • Ley de Metrología.
  • Ley de promociones y Ofertas.
  • Ley Federal de Radio y TV
  • Reglamentaria de Publicidad de medicinas, bebidas, alimentos y tabaco.

Por último, te invito a que reflexiones acerca de todo lo que implica esta temporada; las tendencias mercadológicas y el constante bombardeo publicitario impacta y afecta de manera significante en la psique del consumidor y su economía, repercutiendo de manera directa en las finanzas personales, familiares y empresariales.

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