El día que el petróleo se pareció más a basura que una commodity

Por : Comunicación y Eventos

Coordinación de Investigación / Helder Osorio Moranchel

Durante las últimas semanas, el tema más importante a nivel global, nacional y familiar es la emergencia sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus. Uno de los fenómenos sociales y económicos que ha provocado esta emergencia ha sido, entre muchos otros, la baja en el precio del petróleo (o al menos en parte). Este fenómeno puede traer a colación algunos elementos interesantes para su análisis y comprensión, los cuales son poco frecuentes y despiertan el interés público.

A lo largo de la historia, el precio del petróleo ha registrado cambios abruptos, subidas y bajadas, aunque casi siempre se han debido a un cambio en la oferta del hidrocarburo.  Lo nuevo de esta ocasión es que dicho cambio se debió a una contracción (enorme) del consumo del energético. La razón de ello es el confinamiento y las restricciones, a nivel global, de actividades que requieren petróleo o alguno de sus múltiples derivados.

Ejemplos de ello pueden ser que muy pocas personas están comprando boletos de avión, menos vuelos se programan y eso conduce a una baja en el consumo de petróleo. Una situación similar ocurre con la gasolina y los automóviles. Aunque también se pude mencionar que varios procesos industriales, que consumen algún hidrocarburo, se han suspendido por las restricciones sanitarias. A propósito de la novedad de esto, muchos manuales de economía apenas incluyen cambios en la demanda del petróleo para analizar su mercado, ya que se suponía que esto sólo podría cambiar en el largo plazo, así que de un año a otro ese cambio sería menor. La realidad, nos aporta nuevas ideas para repensar nuestro sustento teórico.

Fuente: Samano, Ivan (2020) Petroleo de.jpg. cc Search [Imagen]. Recuperado de: https://ccsearch.creativecommons.org/photos/2a7bc428-40fb-4379-b5b7-737726ab9bd3

En esta caída del precio del petróleo fue algo singular, así como las causas que la impulsaron. Varios de los principales países exportadores de petróleo, comenzaron a prever esta situación y trataron de que el negocio no empeorara demasiado. Así que acordaron (después de una larga y acalorada discusión) reducir su producción para que así no cayera tanto el precio. Pero ¿qué creen que pasó? Estas medidas no ocurrieron a tiempo y el precio del hidrocarburo cayó y cayó. La caída fue abrupta y no parecía detenerse, el precio se desplomó porque había mucho producto y nadie lo compraba (como recién se mencionó), así que el mercado se desestabilizó. Oferta abundante y demanda a la baja, esto se vio reflejado en la caída de su precio.

Pero ¿cómo es que se tuvo un precio negativo? ¿Es eso posible? ¿Cómo se puede interpretar eso? Una clave para esto es entender la naturaleza del bien que entra al mercado (o su valor de uso), para qué se usa.  En condiciones normales, el petróleo y sus derivados gozan de una buena demanda, muchas industrias y personas lo necesitamos para realizar varias de nuestras actividades diarias. No obstante, debido a las condiciones extraordinarias que se presentaron por la pandemia del coronavirus, esta situación cambió dramáticamente.

El petróleo, que no fue procesado o consumido, se comenzó a congregar en los almacenes, puertos y busques cisterna, en los ductos y refinerías, sin que la extracción se detuviera. El sistema se comenzó a saturar. Eventualmente, comenzó a cambiar el propósito de tenerlo. No se vio como un producto para obtener dinero, sólo se acumuló. El petróleo, si no se usa como un energético, es sólo un líquido negro y viscoso (considerablemente contaminante), el cual, al no intercambiarse, comenzó a representar una carga. Por lo que cambió su valor de uso o el propósito que cumple en la sociedad.

Este cambio de uso o propósito se puede ver en otros productos. Por ejemplo, tomemos los empaques para productos de consumo diario: atún, frijoles o leche. Cuando acudimos al supermercado, es necesario transportar estos productos, la manera que lo hacemos es mediante los empaques. Estos nos ayudan a transportar o almacenar, pero una vez consumido los alimentos, la naturaleza de los empaques cambia. Su uso ya no es el mismo. Así que ahora nos queremos deshacer de los empaques, no queremos que se acumulen en nuestra casa, los consideramos basura (reciclable, tal vez, pero finalmente cambia su propósito). En este punto, estamos dispuestos a pagar para que alguien se la lleve. Y así sucede. Ya que si se acumula no crea problemas

En el caso del petróleo se pude decir que pasó algo similar, petroleras, refinerías, buques tanque comenzaron a acumular un producto que, por el momento, no todos quieren o pueden consumir y provechar. Por lo que, en el mercado a futuro del petróleo (como commodity) se comenzó a ofrecer algún incentivo, por eso el precio negativo, para que alguien adquiriera la sobreproducción que no encuentra salida en el mercado. Muy similar a la manera en que pagamos para que el servicio de limpia se lleven la basura de nuestras casas.

Fuente: Roff, M.A. (2020) Bins cc Search [Imagen]. Recuperado de: https://ccsearch.creativecommons.org/photos/b2294aec-e628-4505-9a72-0f516f835904

La pandemia es un fenómeno lamentable por las pérdidas humanas y económicas que están y van a ocurrir. No obstante, nos está mostrando varios fenómenos sociales y económicos jamás vistos, los cuales como universitarios debemos tener la sensibilidad de analizarlos y comprenderlos. En la Universidad del Valle de Puebla, se fomenta el pensamiento crítico y creativo, esta es una oportunidad de desarrollarlo, desde cada profesión, para comprender y ofrecer soluciones que se presenten en nuestro entorno.

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