Epidemias en México

Por : Comunicación y Eventos

Coordinación Editorial

Las epidemias han azotado el mundo desde que la vida se gestó en el planeta. Generalmente se asocian a un fenómeno humano o que, al menos, tiene una injerencia únicamente humana, pero las epidemias han asolado la vida del mundo animal y vegetal desde siempre. Tan solo en el Pérmico Triásico, hace aproximadamente 250 millones de años, un evento misterioso denominado por la ciencia como La Gran Mortandad aniquilo a casi el 95% de la vida en la tierra. Entre las muchas explicaciones que ha dado la ciencia están los volcanes, supernovas, gases invernadero y epidemias. Nadie sabe qué fue lo que casi aniquiló la vida sobre la tierra, pero los expertos no descartan que una epidemia haya tenido algo que ver. Los dinosaurios sufrieron epidemias de malaria transmitidas por mosquitos hace 65 millones de años, por decir algo, y cuando el hombre apareció en el mundo, hace un millón de años, ya lo estaban esperando un sinfín de bacterias, hongos y virus para mermar su población.

Lo que la historia humana ha registrado, en cuestión de epidemias, es apenas un puñado de eventos locales, que si bien tuvieron consecuencias terribles para quienes las vivieron, no representaron cambios significativos en la población humana. Muchos de estos eventos se conocieron como “plagas”, y afectaban a animales, cosechas y personas, acarreando hambruna y muerte. Algunas plagas, registradas en la biblia o en diversos manuscritos religiosos alrededor del mundo, dieron cuenta de hechos que ahora la ciencia puede catalogar con facilidad.

Pero quizá la primera epidemia importante fue la llamada Peste de Justiniano, que afectó al Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino, incluyendo a la ciudad de Constantinopla y otras partes de Europa, Asia y África desde los años 541- 543. Los alcances del Imperio romano y sus conexiones comerciales hicieron posible que tres continentes sufrieran por, quizá, primera vez, el azote de una misma enfermedad. Fue tan terrible y virulenta esta peste que desapareció sin dejar rastro y hasta la fecha no se sabe a ciencia cierta qué clase de patógeno fue exactamente. La Peste de Justiniano es para muchos la primera pandemia.

La más famosa de las pandemias tuvo lugar en el siglo XIV en Europa y se llamó la Peste Negra. Transmitida por ratas y causante de una de las muertes más horripilantes que existen, la Peste Negra ha sido un tópico y casi un cliché sobre el tema de epidemias y bichos mortales. Poco hay que decir de un evento tan famoso y que cambió por completo el curso de la historia, pero con sus casi 75 millones de muertos, a lo largo de varios periodos, no se compara con los casi 200 millones aproximados que ha acumulado, a lo largo de la historia del mundo, la viruela.

La viruela llegó a México tras el asedio que hizo Hernán Cortés a Tenochtitlán en 1520 y mermó, casi hasta la completa extinción, al Imperio Azteca. Para muchos expertos fue una de las primeras armas bacteriológicas de la historia y el azote de esta enfermedad acompañó a México durante muchos siglos, con brotes esporádicos a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX. Junto a la viruela, durante la época virreinal, una epidemia de tifus causada por el agua contaminada de los canales de la antigua ciudad azteca, hizo que la gente de la Ciudad de México se encerrara en sus casas mientras muchos morían en las calles. Otra plaga misteriosa, que se cree que fue paludismo, aterrorizó la capital en el año 1695, y cobró la vida de Sor Juana Inés de la Cruz, la mayor poeta mexicana del movimiento barroco, quien se contagió ayudando a sus hermanas jerónimas a cuidar a los enfermos de la ciudad.

El cólera azotó varias veces durante el siglo XVIII y XIX. Una plaga de cólera se presentó durante los movimientos de Independencia, sobre todo durante el sitio de Cuautla, en el hoy Estado de Morelos, en 1812. Más que mermar a los insurgentes, sobrevivir a la plaga les dio fuerzas para luchar contra sus enemigos, aminorados, también, por la enfermedad. Muchas novelas como Los Bandidos de Río Frío, de Manuel Payno, dan cuenta de las calamidades de la enfermedad, que mermó pueblos enteros durante los conflictos bélicos que dieron forma al país.

Las epidemias también fueron claves en las luchas de México, como el vómito negro que detuvo el avance de los franceses en Veracruz durante la Intervención de Napoleón III en territorio nacional, en 1862 o la misteriosa plaga que mermó a las fuerzas y los ánimos de los estadounidenses que ocuparon la capital de México en 1847. Un cronista de la época apunta que cansados de las “enfermedades y la gente” tomaron la decisión de capitular con el enemigo y volver a su país.

El siglo XX, sin embargo, fue un siglo de lucha contra las epidemias. Tras el triunfo de la Revolución Mexicana y la creación de instituciones como el Seguro Social, la lucha contra las enfermedades fue en aumento, ya que garantizaba la salud y la seguridad de los mexicanos a lo largo del territorio. No fueron luchas fáciles, pero en México, durante el siglo XX, se lograron erradicar todas las enfermedades que se han enlistado aquí. La Secretaría de Salud y sus dependencias han erradicado enfermedades que en otra época hubieran sido epidemias terribles. En el año 2009, México fue el epicentro del H1N1 y a pesar de los pronósticos en contra, el país salió airoso y demostró al mundo que no hay imposibles. No hay motivos para alarmarse en 2020 ya que México es un país con muchas experiencias, excelentes médicos y epidemiólogos que trabajan incansablemente por los mexicanos. Seguramente saldremos triunfantes del coronavirus y será otra historia más que contar.

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