Gimnasio- 1er Concurso de Peso muerto

Por : Egresados UVP .


1er Concurso “Peso Muerto”

Redacta: Amanda Galván. Coach UVP.

Son aproximadamente las 14:30 h., dentro del Gimnasio Chicahuac de la Universidad el Valle de Puebla se respira un aire de compañerismo y energía positiva. Los usuarios, entre ellos alumnos y administrativos, se concentran en el Área de peso libre.

Los entrenadores del Gimnasio van bajando el sonido de la música para dar las últimas indicaciones. Por fin llegó el gran día; después de dos semanas de estar invitando a los usuarios del Gimnasio, se llevaría a cabo el gran evento de “Levantamiento de Peso muerto”.

Los competidores comienzan a registrarse conforme llegan y así queda una lista de once participantes, los cuales, tenían en mente dar su mejor esfuerzo, su mejor papel.

Son casi las 14:45 h., la barra está puesta con un disco de 11.3 kg. de cada lado, más 20 kilogramos de la barra. Si hacemos cuentas, la primera ronda se emprende levantando un peso de 42.6 kg. Empiezan a levantar dicho peso sin ninguna dificultad, sin siquiera realizar esfuerzo alguno y entre los competidores hay un espíritu de mofa, de pequeña burla y hasta cierto punto de incredulidad en el peso fijado para la primera ronda.

En cada uno de ellos se observa confianza. Se observa la entrega de cada competidor y entre ellos el mutuo apoyo y buen espíritu deportivo, de camarería y motivación.

Llega la segunda ronda y siguen todos motivados y con buena disposición. Al comenzar la tercera ronda se nota en los competidores un poco de nerviosismo, risas por aquí y por allá, tratando de amortiguar el momento de levantar el peso. Y no es para menos, la tercera ronda comienza a pasar factura y se asoma el primer competidor que le es imposible levantar el peso de un aproximado de 112 kilogramos.

Comienzan a verse los competidores entre sí, tratando de adivinar quién sería el siguiente fuera de la competencia. El nerviosismo, la tensión y el sudor se comienza a reflejar en los competidores restantes.

Empieza la cuarta ronda y comienzan a caer los competidores. El peso para tres de ellos es insoportable y no logran alzar la barra; no logran si quiera que se mueva, es el llamado de la barra, que les grita que deben entrenar más, mucho más.

Pasamos a la quinta ronda, con la gran sorpresa que ningún competidor abandonó la justa; esto sorprende a muchos espectadores, ya que es justo en ese momento que los competidores que han pasado el quinto ciclo van por todo.

Y es así como llegamos a la antepenúltima ronda de la competencia, dónde era evidente el silencio de los competidores restantes. En esta ronda los competidores empiezan a utilizar fajas para evitar riesgos y lesiones. Algunos empiezan a pedir prestadas las calleras, porque saben del sudor que están produciendo sus manos, están nerviosos, la tensión se apoderó de ellos; las calleras son unas buenas aliadas para asegurar el agarre de la barra. Pero ni con las calleras ni con cualquier otro tipo de ayuda, podrían haber alzado el peso aproximado de 178 kg. La barra se ajustició a cuatro competidores.

Llegamos a la penúltima ronda, tres competidores en la justa: Era el gran momento. Y no es para menos, con un peso aproximado de 182 Kg. se elimina al tercer lugar. Sin embargo, cabe aclarar que los últimos dos contendientes se veían frescos, como si alzarán algo insignificante.

Entre los dos finalistas comienza una lucha un tanto psicológica y un tanto física. Se observa que se expanden los pechos, comienzan a mostrar más los bíceps, empiezan a sacudir las piernas, hacen pequeños gritos ahogados.

El ambiente ha cambiado por completo en el gimnasio, los usuarios han dejado de hacer sus rutinas por estar atentos a la gran final, están atentos a esa entrega de tres segundos al realizar el levantamiento por parte de los competidores finalistas.

Y es así como Rubén Orlando Molina Sánchez y Fernando Orduña Rodríguez (ambos de la licenciatura de Fisioterapia) van codo a codo por el campeonato del primer “Levantamiento de Peso Muerto”.

Se llegó a un peso de 205.6 kg. Va el primer intento de Fernando, se le nota ansioso, pero al mismo tiempo seguro, sin embargo, se ve obligado a desistir, ya que solo logra alzar la barra a la altura de un puño. En su segundo y último intento se da cuenta que su fuerza no es suficiente y no logra alzarla.

Todo queda en manos de Orlando, si él logra alzar la barra se acabó el concurso, y con ello se obtendría al ganador.

Orlando se toma su tiempo, se inca ante la barra. Es un momento decisivo de tensión inminente tanto para Fernando que ha intentado alzarla antes que él, como para el resto de los observadores y los contendientes que quedaron en el camino.

El momento llega. Orlando trata de alzar la barra, la alza un máximo de tres dedos. En ese momento nosotros como entrenadores intuimos que ya teníamos ganador. Pero aún faltaba un segundo intento por parte de Orlando.

Se alejó de la barra, respiró profundo y estuvo unos segundos con los ojos cerrados, por un momento pensamos que se había mareado. Esperamos con el corazón en la mano. Regresó a la cita con aquella barra que soportaba más de 200 kilogramos. La tomó poco a poco, reforzó el agarre y se posicionó de manera lenta y meticulosa desde los pies hasta los brazos. Inhaló profundamente y en ese momento se observó un gran espectáculo: La barra se alzaba poco a poco hasta llegar a la altura de la cadera, la sostuvo unos segundos en el aire (instantes que para muchos fueron increíbles minutos) y bajó la barra a su posición original.

Todos quedamos mudos, de repente, empezaron a sonar los aplausos, un momento único, un momento que nos regaló la sana competencia y la buena convivencia.

Esperamos con muchas ansias y alegría el segundo concurso de “Levantamiento de Peso Muerto” del Gimnasio Chicahuac.

 

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