La adaptabilidad laboral en tiempos de contingencia

Por : Comunicación y Eventos

El mundo de esta época es sin duda, muy diferente al de hace tres décadas, los avances en las tecnologías de la información y de la comunicación han reconfigurado la manera en que nos relacionamos, nos comunicamos, producimos y hasta laboramos. El sociólogo polaco Zygmunt Bauman denomina a esta época de aceleración masiva como “vida liquída”, refiere que es líquida debido a que la realidad global con todas sus implicaciones toma la forma del recipiente que la mantiene, lo que conlleva a la rápida disolución de lazos sociales, a la desmedida información, la cual se esfuma de un día a otro, pero también se refiere a la reconfiguración de los procesos laborales. La vida que hoy nos toca vivir exige la rápida adaptación a los cambios que en algunas ocasiones se vuelven desafíos para quienes se presentan.

La contingencia que se vive a nivel global  ha exigido la adaptación, la flexibilidad, pero también la respuesta de diversos sectores de la sociedad, y parte de la gran adaptación que se ha manifestado en los últimos días la encontramos en el ámbito laboral, el aislamiento como medida de retención del virus ha provocado prácticas como  el “Home Office” es decir llevar las tareas laborales a casa, lo cual no aplica para todos los sectores productivos, sin embargo, esta medida nos refleja la adaptabilidad que los seres humanos presentan como parte esencial de su cognición.

Trabajar desde casa requiere comprender que la responsabilidad de cada actividad no se esfuma, solo cambia de sede, por lo que, es importante mantener ciertas medidas que ayuden en la finalización exitosa de la actividad.  En primera instancia es importante establecer una rutina, creando un horario que permita dividir el día, para culminar cada una de las actividades programadas; esta rutina debe estar ligada al establecimiento de límites, es decir fijar la hora de inicio laboral la cual debe de ser a la hora de entrada a la oficina, así como su finalización.

Muy importante es tener una buena presentación, en primer lugar, porque mejora el estado de ánimo y activa al cerebro para empezar a laboral, en segundo lugar, porque la distancia puede incluir una video llamada con los demás integrantes de la plantilla laboral. Trabajar desde casa también implica tomar descansos regularmente, debido a que el cerebro se fatiga de realizar una misma actividad, creando menos productividad laboral; finalmente, implica el aumento de distracciones, por tal motivo es importante fijar un lugar de trabajo, cómodo, limpio y sin ruidos.

El mundo de ahora no es igual al de hace tres décadas, contingencias siempre se presentarán, pero es nuestro deber como actores sociales, presentar soluciones ante las catástrofes, manteniendo una mente flexible y creativa que nos ayude a la resolución efectiva de los problemas.

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