LA POBREZA Y LA DELINCUENCIA EN MÉXICO

Por : Comunicación y Eventos

 División de Negocios, Hospitalidad y Ciencias Sociales / Coordinación de Derecho

Desde su origen, las ciencias sociales han buscado explicaciones al fenómeno del crimen. Los hallazgos son impresionantes y sugerentes: la vida familiar, el clima, la pobreza, el desempleo, la posesión de armas de fuego, el espacio físico, el medio social, la educación, la desigualdad en la distribución de recursos y de poder, el desarrollo psicológico e intelectual del individuo, todos son factores que, de una u otra manera, influyen en la conducta criminal.

La problemática en México “es que existen infinidad de condiciones que hacen que se cometan algunos crímenes partiendo en algunas bases de orden económico”[1], así nos habla de la naturaleza social del mexicano perezoso, desidioso, la escases de vivienda, mala alimentación, falta de trabajo, la falta de energía y dinámica del mexicano, en lo cual influye también una salario mínimo que impide tener acceso a una buena alimentación y como consecuencia enfermedades intestinales y anémicas que impiden su desarrollo físico y social de manera plena, de tal suerte que son personas que tienden a tener un ritmo de vida bajo dando origen a los mal llamados y tan problemáticos niveles sociales.

Es importante tomar en consideración que lo manifestado en párrafos anteriores, debidamente fundamentado en el Autor en Criminología Julio Guerrero, toma fuerza en nuestros días, pues efectivamente, la pobreza es una de las causas que orillan a la gente a optar por una actividad criminal, aun cuando dicho autor publicó sus estudios en el año de 1901 siguen trascendiendo hasta nuestros días. Así pues, la pobreza sigue siendo un factor determinante para las conductas criminales.

 

[1] GUERRERO, Julio, Génesis del Crimen en México, 1° Edición. 1901. Pág. 88

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