La seguridad en tiempos de COVID-19

Por : Comunicación y Eventos

División de Negocios, Hospitalidad y Ciencias Sociales / Coordinación de Criminología y Criminalística / PTC Mónica Oliva Guillén

En tiempos de COVID-19, cuando se ha declarado una alerta a nivel mundial debido a los contagios y decesos relacionados con esta enfermedad, es imposible no hacer una pausa y detenerse a pensar en el impacto económico, social y cultural que tendrá esta contingencia en nuestra Puebla.

La recesión en la que entrará el Estado parece lejana, sin embargo, es importante hacer mención del impacto económico en el que ya nos encontramos viviendo hoy en día, las actividades detenidas de Volkswagen y Audi, grandes empresas, con gran capital, son reflejo de que lo más conveniente es el aislamiento social para poder contener el contagio del COVID-19.

Así cuando menciono el aislamiento social hablo de nosotros en este momento, el cómo muchos padecen el tener que mantenerse en casa, y como otros más sufren porque tienen que salir en busca del sustento propio y de sus familias, cómo sufren otros por perder un empleo, cómo los ancianos sufren porque, aunque puedan adquirir algún producto en las tiendas de autoservicio no les es posible. Todos estos problemas sociales son importantes y relevantes, cada uno en su esfera; y todos ellos traen consigo daños colaterales, que afectarán a todos los ámbitos, incluyendo la seguridad, los sistemas de justicia, principalmente el sistema de justicia penal y por ende los centros penitenciarios.

San Miguel, como es conocido el Centro de Reinserción Social de Puebla, con una población aproximada de 3,500 reos (entre hombres y mujeres), cantidad que por cierto duplica la capacidad de dicho recinto, se vuelve una población vulnerable, las condiciones de hacinamiento y de poca higiene, aunado a la prohibición a los familiares para poder visitarlos, generan descontento y desigualdad social. No olvidemos que al final del día son seres humanos cumpliendo una condena, en un proceso de reintegración a la sociedad, que al no contar con las condiciones necesarias podrían fácilmente contagiarse y la propagación sería inmediata e inminente, resultando en el deceso de muchas personas que están ahí en busca de una segunda oportunidad.

Somos una sociedad y el deber del Estado es proteger nuestros derechos, si bien al estar recluido en un Centro de Reinserción Social, pierdes los derechos civiles y políticos, nunca pierdes los derechos humanos, que es por lo que estas personas se encuentran pasando. Sus derechos fundamentales están siendo violados, además nadie voltea los ojos hacia ellos, sin embargo, si en San Miguel se contagia la población y mueren estos individuos, no lo olvidaremos ni como personas, ni como poblanos.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *