Reforma del Estado (PARTE I)

Por : Comunicación y Eventos

 

Dirección de Negocios, Hospitalidad y Ciencias Sociales / Coordinación de Derecho / Mtro. Jesús Torres Cancino

El proceso de reforma del Estado en México inició hace algunas décadas debido a la necesidad de impulsar reformas económicas, lo cual modificó las relaciones entre el Estado y la sociedad y estableció algunas condiciones iniciales para la inserción del país en el proceso de globalización; no obstante, el ámbito político e institucional quedó rezagado. En la década de los años ochenta se inició un proceso de transición política orientado mediante reformas a la ley electoral que hizo posible la alternancia en la Presidencia de la República en el año 2000. A partir de este hecho el cambio político no ha estado exento de dificultades, puesto que la transición se votó en las urnas, los pactos fueron implícitos y los acuerdos se han obtenido a partir de las transacciones que llevan a cabo las fuerzas políticas, en un sistema de tres partidos grandes y otros menores, con quien establecen alianzas y coaliciones inestables o más bien coyunturales.

El modelo de democracia en el país ha dependido de los acuerdos y reformas políticas y económicas posibles, lo cual no ha implicado todavía un diseño institucional que atienda los frágiles equilibrios políticos, en un país con una economía precaria sobre la que pesa la hipoteca de la pobreza, la desigualdad y en los últimos años de la inseguridad, producto del crimen organizado y el narcotráfico.

Si bien es cierto que en nuestro país no había existido una Reforma como la que propuso el Licenciado Carlos Salinas de Gortari desde el mandato del General Lázaro Cárdenas, éste era necesario por la situación económica, política y social de nuestro país. Reforma que se encamina en el “lugar óptimo de asignación de bienes y servicios, por lo que el gobierno adquiere un papel regulador y conciliador entre las fuerzas del mercado y el proceso de Globalización mundial.” (Gonzalez, 1997)

Ahora bien, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se dio una reforma muy trascendente cuyos primeros pasos fueron de carácter político. Para entrar en contexto será necesario recordar la situación que vivíamos (yo me incluyo) en nuestro país en esos momentos.

Primeramente, debo manifestar que, la administración de Salinas inició el sexenio enfrentándose a un gran entorno político doblemente difícil. Pues, por un lado, no se le dio esa tregua básica entre el presidente entrante y el saliente, pues la nueva administración asumía una fuerte continuidad con la administración del presidente De la Madrid. El inicio de la revolución neoliberal bajo Miguel de la Madrid había polarizado el proceso de la sucesión presidencial como no se había visto desde 1952. Por otro lado, el gobierno de Salinas de Gortari asumió su mandato en un clima de tensión poselectoral a la vez que el PRI carecía de una mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Complementando lo anterior “la crisis económica de 1982 fue una catástrofe política para la presidencia, y los resultados dudosos de las elecciones de 1988 no contribuyeron en anda a mejorar la situación”.  Por ello, en los primeros años fue necesario crear espacios políticos favorables para su plataforma política, muy en especial para su reforma económica.

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